jueves, 29 de mayo de 2008

LOS INICIOS DE LA MAQUINA DE COSER SINGER

Pero la máquina de coser llega a un estado en que, inventados sus mecanismos esenciales y perfeccionados, demuestran su utilidad práctica. Sólo queda por poner en juego , por los hombres de energía y de negocios, la habilidad necesaria para continuar la fabricación, buscando después los medios de introducir el producto en el mercado. Aquellos que, en un principio, apreciaron la importancia de la máquina de coser, como un factor en el avance comercial del mundo, se dedicaron con ardor a promover la industria. Se establecieron factorías en Bridgeport, Cambridge, Boston y Nueva York, así como en otras ciudades, para la exclusiva fabricación de estas máquinas.

La importancia de Nueva York como centro comercial, fue pronto reconocida por los fabricantes, y allí se establecieron los principales depósitos y centros de distribución para toda New England.
El más importante, no ya de los inventores, sino de los fabricantes, aparece en Isaac M. Singer, cuyo nombre comienza a conocerse en 1850. Su primera máquina, patentada en 1857, tenía una aguja vertical, movida por un eje suspendido, movido por una rueda colocada en una entalladura de la mesa. Un compresor elástico situado a un lado de la aguja, sujetaba la tela, dándose movimiento al brazo que llevaba la aguja, y a la lanzadera, mediante una transmisión. Se empleaban en ella dos hilos, y hacía el pespunte cerrado; la presilla del hilo de la aguja se aseguraba en cada movimiento de avance por el de la lanzadera. Singer también introdujo el movimiento a pedal, para sustituir el trabajo a mano; pero, aunque parezca extraño, siendo hoy el movimiento a pedal una característica universalmente adoptada, él despreció al principio este invento y renunció a patentarlo. Se ve que los dispositivos patentados en su máquina no presentaban grandes diferencias con respecto a las de otros inventores. Era muy parecida a la de Howe, pero muy superior bajo el punto de vista de la fabricación.

Las máquinas Singer son notables por el hecho de que, desde que aparecieron, siempre dieron buen resultado, cosiendo perfectamente. Como hemos visto, las bases fundamentales mecánicas de la máquina de coser eran ya conocidas antes de que Singer se ocupase del problema a resolver. Entonces era ya demasiado tarde para conseguir patentes originales; pero su clara percepción del trabajo realizado por sus antecesores, y su capacidad para adaptar a la práctica y utilizar, no sólo sus propias iniciativas, sino las de los demás, le colocó a la cabeza de los fabricantes en esta rama de la industria. Tan pronto como se vio que la máquina Singer tenía éxito, los propietarios tuvieron que defenderse contra las reclamaciones de Elías Howe. Singer figuró como el defensor más obstinado, apoyándose en las invenciones primitivas de Hunt; pero últimamente Singer, y con él todos los demás fabricantes, tuvieron que ser tributarios de Elías Howe, solicitando, en 1855, una autorización de éste para utilizar sus patentes. Singer sufrió un rudo golpe cuando el tribunal sentenció contra él. Su ideal hubiera sido construir una máquina a precio económico, accesible para las pobres costureras, pero el coste de las patentes de Howe hicieron esto imposible. No obstante, el auxilio que necesitaba Singer, llegó de una manera inesperada. Su principal consejero, Mr. Clark, le propuso ayudarle financieramente y convertir el negocio en empresa beneficiosa, si le cedía la mitad de los beneficios posibles. Clark era un hombre de energía, imaginación y entusiasmo sin límites. Aprobó la gran idea de Singer de introducir la máquina de coser en todos los hogares, y fue tan sólo cuestión de organización y recursos financieros el realizarlo. Formada la sociedad I. M. Singer y Co, el futuro de la máquina de su nombre quedó asegurado.

Las primeras máquinas Singer se construyeron, principalmente, para emplearlas en los trabajos de las fábricas; pero cuando se vio, claramente, que podía ser también uno de tantos accesorios domésticos, se hicieron modificaciones para que, conservando sus cualidades características, tuvieran la ligereza y elegancia propias para adaptarse a los usos domésticos. La llegada de Singer al campo de la fabricación marcó una nueva era para los aparatos de coser. Con una maravillosa organización y la aplicación de principios científicos, la Compañía Singer tomó siempre la iniciativa en los perfeccionamientos, introduciendo constantemente nuevos modelos para toda clase de trabajo, aunque en la forma y estructura general son semejantes a los tipos originales. La fabricación y venta de estas máquinas, no se ha interrumpido desde que se presentaron en el mercado, y aunque en él hay muchos competidores pues los derechos de patente expiraron hacia el año 1877, la Singer es aún la más extendida. Tanto ésta, corno las demás máquinas de coser modernas, llevan tres combinaciones de mecanismos; uno, para formar la puntada, combinado con aplicaciones para regular y mantener el grado de tensión de los hilos; dispositivos dispuestos para sujetar el material a la entrada y salida de la aguja, en la parte en que se forma la puntada, y un mecanismo regulable y automático para hacer avanzar longitudinalmente la tela, a impulsos iguales una vez formadas las puntadas. Se hacen tres clases de costuras; de simple cadeneta o de tambor, de doble cadeneta y de pespunte cerrado. En la primera de estas tres formas de coser se emplea un solo hilo; las otras necesitan dos, uno en la aguja y otro debajo de ésta. Cada clase tiene sus partidarias entre las costureras. El pespunte cerrado se asemeja en su formación, al tejido, mientras que la cadeneta, que se deshace fácilmente, se parece más al punto de media. Se calcula que el 90 % de las máquinas domésticas hacen el pespunte cerrado.

Máquina usada hacia 1930 para hacer ojales automáticamente , sin ojetes , rellenos o a hilván .
Se ha visto que, para hacer el pespunte, el hilo inferior tiene que pasar por la presilla formada por el superior. Esto se consigue de dos maneras: la primera consiste en hacer pasar una lanzadera que contiene en su interior una bobina con hilo, a través de la lazada o presilla formada por el hilo superior, combinando los movimientos alternativos de la lanzadera con los de subida y bajada de la aguja. El segundo medio de hacer el pespunte se funda en enganchar la presilla formada por el hilo de la aguja, por medio de un gancho rotativo, que, ensanchando dicha presilla, la hace pasar por una bobina central, que lleva devanado el hilo y que está alojada en el centro del sistema de enganche. Este método fue inventado por A. B. Wilson, y es conocido por principio de Wheeler y Wilson o de bobina central.

Una combinación intermedia entre la lanzadera alternativa y el enganche rotativo fue la de las máquinas de bobina oscilante, introducidas por la Compañía Singer. La lanzadera tiene forma de gancho, no muy diferente al del sistema Wilson, llevando en el interior una bo­bina con gran capacidad de hilo. Las máquinas, tanto de enganche oscilante como rotativo trabajan con gran deli­cadeza y rapidez. En todos los casos, para hacer el pespunte cerrado, uno de los mecanismos esenciales está constituido por una barra, en la que se fija una aguja con el ojo cerca de la punta, por donde pasa el. hilo superior, lo mismo cuando se trata de lanzadera alternativa que cuando se emplea el enganche oscilante o rotativo con la bobina para el hilo inferior.

Accesorio para bordar : Dispositivo adaptable a las máquinas industriales y de familia : servía para bordar iniciales , monogramas , dibujos de adorno y toda clase de festones .

Una de las aplicaciones de la máquina de coser que ha hecho verdadera revolución, ha sido la relacionada con la industria de la zapatería. La máquina McKay se inventó en 1858 por Lyman R. Blake, y sus numerosos perfeccionamientos han sido notables, según reconoce el propio inventor. Fue construida por McKay después de varios años de paciente labor y de gastar más de 130.000 dólares, hasta alcanzar resultados prácticos. Esta maquina se empleó extensamente en los Estados Unidos y en Europa, pero tenía el inconveniente de que a los zapatos cosidos con ella no podían coserles nuevas suelas, teniendo que ser éstas clavadas o pegadas, lo que les hacia perder flexibilidad. En la máquina ribeteadora Goodyear, que fue patentada por primera vez en 1871, se hacía un ribete en el material, que luego se sujetaba a la suela por una costura exterior.

Los zapatos hechos de esta manera eran mucho más flexibles y podían ser reformados por el zapatero, poniéndoles suelas nuevas por el procedimiento manual ordinario. Esta notable máquina, fue, desde un principio, aplicada a la fabricación de botas y zapatos, y, al presente, se aplica a la confección de las clases más finas.
Máquina para pegar botones : por medio de un ingenioso mecanismo , la aguja entraba con gran precisión en el agujero del botón , parando automáticamente cuando el botón estaba cosido .

En 1842, J. J. Greenough, patentó una máquina para coser cueros y otros materiales duros, pero no se generalizó. Al siguiente año, Jorge H. Corliss, el inventor de la máquina de vapor Corliss, patentó una máquina semejante, que tenía dos agujas con el ojo cerca de la punta, y trabajaba horizontalmente, aunque los agujeros se hacían previamente con leznas. Los movimientos se producían por una excéntrica y el avance era automático. Las máquinas para coser pieles y cueros se emplean ahora en todas las ramas de esta industria, en la confección de la parte superior de los zapatos, y las diferentes costuras que se precisan en la confección de guantes, en guarnicionería y en talabartería.
Las máquinas de coser, anteriores a la Singer, no disponían de otro medio de ponerlas en movimiento que la ordinaria manivela. Esto obligaba a ocupar la mano derecha, no dejando libre más que la izquierda para arreglar y guiar el material que se cosía. Singer introdujo el mecanismo para moverlas con los pies, y esta fue una gran mejora para utilizar la máquina; pero como algunos predecesores en esta industria, no creyó haber hecho un gran descubrimiento, y no pidió por él patente especial.

Aunque Singer adoptó ya el pedal en su primera máquina y, consecuentemente, quedaban libres las manos para atender a la labor, se han hecho esfuerzos ingeniosos para evitar también el trabajo de los pies. Naturalmente, en las grandes fábricas, las máquinas se mueven por fuerza motriz, pero se ha desplegado mucho ingenio para adoptar un motor a las necesidades domésticas. Durante los primeros veinte años de la máquina de coser, después de su introducción en el comercio, se concedieron numerosas patentes para conseguirlo.

La mayoría de ellas se basaba en la acción de un resorte de acero arrollado, que necesitaba envolverse de la misma manera que en un reloj. Sin embargo, estas fantásticas ideas, no dieron el menor resultado práctico a sus ingeniosos inventores. Pero al llegar a ser la electricidad de aplicación universal, se produjo un cambio completo. Hoy puede funcionar la máquina de coser, independientemente de los pies y de las manos, si hay corriente eléctrica en la casa. Un pequeño motor, con la fuerza aproximada de un octavo de caballo, se coloca en la parte superior o debajo de la mesilla, y alimentado por un enchufe instalado en el muro o en cualquier portalámpara con su interruptor correspondiente, siendo el gasto del trabajo casi el mismo que el del alumbrado de una lámpara de mediana intensidad. Con esto se consigue una mayor velocidad media, que llega a 800 puntadas por minuto, en lugar de las 200 a 400 que se alcanzan con el uso del pedal. La velocidad de la costura se regula de una manera muy ingeniosa, actuando, sencillamente, por presión sobre el mismo pedal.El número mayor de máquinas de coser vendidas corresponde a las fabricadas para uso doméstico, y la mayoría de ellas las adquieren gentes sin capital, que no pueden pagarlas al contado; pero con objeto de facilitar la colocación de estas máquinas, la Compañía Singer ideó, en 1856, el sistema de venderlas a plazos, y esta forma se extendió por el mundo con gran éxito. Por este medio, el comprador paga su máquina por pequeñas cantidades semanales o mensuales y, con frecuencia, gana con ellas lo suficiente para costear el importe de la compra eventual.

Desde el principio fue muy bien acogida la idea por el público. Se establecieron oficinas y depósitos en todas las ciudades importantes de los Estados Unidos, y las poblaciones de su proximidad, de tal suerte, que hasta las aldeas entraron en la organización. Fue un nuevo método de hacer los negocios, encontrando en él los consumidores las ventajas de la compra directa, además de poder hacerla a plazos, y la comodidad de poder surtirse fácilmente de accesorios y piezas de recambio, y cuando cualquier mejora importante se introducía en el sistema de las máquinas, se establecían condiciones ventajosas para adquirir los nuevos modelos, cambiándolos por los antiguos.

El sistema dio resultados tan satisfactorios, que hacia el año 1863, siete años después de establecerse, las ventas habían subido, de 21.000 máquinas al año a 42.000 en 1867, mientras que en los siguientes cuatro años la producción aumentó tan rápidamente que en 1871 alcanzó la cifra de 181.600 máquinas. Después de retirarse con grandes fortunas, los dos principales socios de la primitiva compañía , se constituyó otra nueva, que extendió sus operaciones a todos los países del mundo. Lo mismo que los chinos residentes en los límites del Tibet, que los labradores del Cáucaso, como los solitarios pastores que vivían en el círculo polar ártico, podían adquirir la máquina de coser a plazos, con la misma facilidad que las mujeres que residían en Nueva York, Londres o París. La compañía Singer no reconoció diferencias entre naciones, ni límites geográficos; abrió su camino por donde vio campo adecuado para sus actividades. Sostenía hacia 1928 unas 8.000 sucursales esparcidas por todo el mundo, y en cada país estableció una organización distinta y especial, de acuerdo con las leyes y costumbres locales; y cuando las necesidades y la demanda lo exigieran, estableció su fábrica propia.
La factoría primitiva estaba en Elizabeth, Nueva Jersey, pero luego fue superada en importancia por otra de la misma compañía en Clydebank, Escocia, que fue la mayor del mundo hacia los inicios del siglo XX dedicada a máquinas de coser. En tiempos normales daba empleo a más de 14.000 personas. La compañía era , también, propietaria de grandes bosques en Estados Unidos de América, donde cortaba la madera necesaria para las cajas y ebanistería de las máquinas Singer., siendo enorme el consumo anual de hierro, acero y otros metales.





Máquina usada hacia 1930 para hacer ojales automáticamente , sin ojetes , rellenos o a hilván .










































Accesorio para bordar : Dispositivo adaptable a las máquinas industriales y de familia : servía para bordar iniciales , monogramas , dibujos de adorno y toda clase de festones .









Máquina de coser de agujas múltiples, propia de uso industrial .Hacía de dos a doce costuras paralelas a un mismo tiempo .